Las Murtas con niños: expedición a un pueblo fantasma en la Murcia desconocida

¿Os imagináis caminar por un pueblo donde las agujas del reloj se detuvieron de golpe? Fuera de las rutas turísticas, los mapas y las guías convencionales existe un rincón magnético en el Noroeste murciano: el poblado abandonado de Las Murtas. Un antiguo y próspero asentamiento resinero que un gran incendio vació por completo en 1994, dejando atrás sus casas, su capilla y su escuela a merced de la naturaleza. Hoy, tres décadas después, el silencio es el único vecino. Las paredes de piedra siguen en pie, la espadaña de la iglesia apunta al cielo sin campana y el viento recorre lo que un día fueron calles llenas de vida.

Te proponemos una excursión única para hacer con niños vestidos de exploradores del tiempo. Una aventura de misterio real, sin artificios, donde las ruinas se miran con respeto y la imaginación hace el resto. No hay taquilla, ni audioguía, ni feria de atracciones: solo un pueblo fantasma, un bosque de galería y un puñado de retos que convertirán la visita en un juego que los peques recordarán durante meses.

En esta guía te contamos la historia de Las Murtas, cómo llegar, qué ver y, sobre todo, cómo plantear la excursión para que funcione con niños. Hemos incluido un “diario de la expedición” con cuatro retos pensados para que los pequeños se conviertan en “Exploradores Oficiales del Tiempo” y un bloque de consejos prácticos que marcan la diferencia sobre el terreno. Al final, te damos también recomendaciones verificadas de dónde comer y dormir en Moratalla para completar la jornada.

Las Murtas: la historia de un pueblo que se apagó en 1994

Para entender Las Murtas hay que remontarse a su época de esplendor. Este caserío, situado bajo la sierra del Cerezo, en el término municipal de Moratalla, no era un pueblo cualquiera. Era un poblado resinero, un enclave especializado en la extracción y elaboración de resina de pino, una actividad que dio trabajo y vida a un centenar de familias durante décadas. En sus mejores tiempos, Las Murtas tuvo escuela, capilla, casa solariega y una fábrica de resinas integrada en la finca. Los niños acudían a clase, los adultos trabajaban en el monte y en la fábrica, y la comunidad funcionaba como una pequeña sociedad autosuficiente en mitad de la montaña.

Pero la historia de Las Murtas cambió para siempre en julio de 1994. Un devastador incendio forestal, uno de los más graves que se recuerdan en la Región de Murcia, arrasó la zona y dejó el poblado en ruinas[reference:4]. Las llamas se llevaron los tejados de las casas, los techos de la fábrica y la mayor parte de las estructuras de madera. Lo que el fuego no destruyó, lo hizo el abandono. Las familias se marcharon y nunca volvieron. Desde entonces, Las Murtas es un pueblo fantasma, un lugar donde la naturaleza ha ido recuperando poco a poco el terreno que le pertenecía.

Hoy, lo que queda de Las Murtas es un conjunto de ruinas seguras y accesibles, entre las que destacan la iglesia (que conserva su estructura exterior y la espadaña donde iba la campana), la casa solariega de los antiguos dueños de la fábrica y varias hileras de viviendas de trabajadores construidas con piedra y adobe[reference:5]. Caminar entre ellas es una experiencia sobrecogedora, especialmente para los adultos, y fascinante para los niños, que ven en esas paredes vacías un escenario de aventura sin igual.

Un dato para compartir con los peques: Las Murtas no siempre fue un lugar misterioso y silencioso. Hace solo treinta años, aquí vivían familias, sonaban las campanas y los niños corrían por estas mismas calles. El incendio de 1994 lo cambió todo en unas horas. Entender eso ayuda a los niños a valorar lo que ven y a respetar las ruinas como lo que son: la memoria de un pueblo que existió de verdad.

El mapa de la expedición: paradas de la ruta familiar

La ruta que te proponemos tiene cuatro paradas y un epílogo. Se puede hacer en orden o en el que prefieras, pero el orden que planteamos tiene una lógica narrativa: empieza en el bosque, donde se entiende el entorno; continúa en las ruinas del poblado, donde se explica la vida cotidiana; atraviesa la iglesia y la escuela, donde se habla de comunidad y de infancia; y termina en la casa solariega, donde el misterio del incendio cobra protagonismo.

Antes de empezar, un consejo: explica a los niños que van a convertirse en exploradores del tiempo y que para ello tienen que superar cuatro retos. Cada reto tiene una misión, un enigma y una pista. La narrativa convierte una visita a unas ruinas en un juego de investigación, y les da una razón para mirar, observar y preguntar en lugar de aburrirse.

Parada 1: el río secreto y el bosque de galería

La aventura comienza antes de llegar al pueblo. Siguiendo el cauce del río Murtas, el sendero se adentra en un bosque de galería rodeado de pinos y vegetación de ribera. Es un tramo fácil y agradable, ideal para ir calentando motores y para que los niños entren en contacto con el entorno. El reto de esta parada es doble: buscar huellas de animales en el barro y escuchar el murmullo del agua. Explica a los peques que este río era la “fuente de vida” que abastecía a las familias que vivían aquí, aisladas en la montaña, y que sin él no habría sido posible ni el pueblo ni la fábrica de resina.

El bosque de galería es también un buen lugar para una primera parada técnica: beber agua, ponerse protección solar y repasar las normas de la expedición. Recuerda a los niños que las ruinas se miran y se fotografían, pero no se escalan ni se entra en habitaciones con techos dañados. Un buen explorador respeta el lugar que visita.

Parada 2: las tres barriadas y la fábrica de resina

Al llegar al claro, aparecen ante vosotros las ruinas de las antiguas casas obreras, construidas con piedra y adobe. El juego aquí consiste en encontrar los restos de la antigua fábrica de resinas. Explica a los niños que de los pinos de la sierra se extraía un líquido pegajoso con el que se fabricaban barnices, aguarrás y otros productos, y que los niños de este pueblo ayudaban a sus padres a buscar los botes colgados de los árboles[reference:6]. Es una forma tangible de entender que la vida aquí no era un cuento: era trabajo duro, comunidad y subsistencia.

El reto de esta parada puede ser buscar algún pino antiguo que conserve marcas de la extracción de resina, como una “V” en la corteza o un color diferente en la madera. No hace falta tocar ni pinchar nada: solo observar. Los niños se convierten en detectives de la historia y descubren que el paisaje también guarda pistas.

Parada 3: la iglesia sin campana y la escuela olvidada

El punto más fotogénico y misterioso de la ruta. En mitad de la explanada se levanta la capilla de Las Murtas, que aún conserva su estructura exterior y su espadaña, el hueco donde iba la campana. Justo al lado se intuyen los muros de la antigua escuela rural. Es un momento precioso para que los niños imaginen cómo era ir a un colegio en mitad del monte, sin pizarras digitales ni pantallas, jugando solo con piedras y ramas.

El reto de esta parada es el “silencio de la campana perdida”: los niños tienen que mirar hacia lo alto de la fachada, encontrar la espadaña y quedarse en silencio durante diez segundos para escuchar los sonidos del bosque. ¿El viento? ¿Un pájaro? ¿El río? Es una actividad sencilla que les ayuda a conectar con el lugar y a entender que, aunque la campana ya no está, el paisaje sigue hablando.

Parada 4: la casa señorial que sobrevivió al fuego

Presidiendo el poblado se encuentra la gran casa de los dueños de la fábrica. A diferencia del resto de viviendas, cuyos techos se hundieron tras el incendio de 1994, esta estructura se mantuvo milagrosamente en pie. Sus imponentes paredes vacías invitan a imaginar historias de misterio y tesoros que se salvaron de las llamas. Es el escenario perfecto para la última prueba de la yincana: encontrar un objeto o un detalle que haya sobrevivido al fuego y explicar por qué creen que se salvó.

Aprovecha para contar a los niños que esta casa era el centro de la vida social y económica del poblado, y que en ella se tomaban las decisiones que afectaban a todos los vecinos. Es una manera de introducir nociones de historia social sin que suene a clase.

¿Te apetece quedarte a dormir y explorar la comarca con calma? Encuentra el alojamiento rural perfecto para tu escapada por la sierra de Moratalla.

Buscar alojamiento en Murcia

El diario de la expedición: cuatro retos para pequeños exploradores

Para que la experiencia sea redonda, aquí tienes el “diario de la expedición” que puedes imprimir o contar a los niños. Se trata de cuatro retos diseñados para que los pequeños se conviertan en “Exploradores Oficiales del Tiempo” y demuestren que han comprendido el lugar que están visitando. La regla de oro es la misma que ya les habrás explicado: las ruinas se miran y se fotografían, pero nunca se escalan ni se tocan.

Reto 1: las marcas del fuego y de la vida

Tu misión: encontrar una pared donde todavía se note el color negro del humo del incendio de 1994 y, muy cerca, buscar una planta o una flor silvestre que haya crecido justo al lado.

El enigma: el fuego borró el pueblo, pero la naturaleza siempre gana. ¿Cuántas plantas diferentes eres capaz de contar creciendo entre las antiguas casas de piedra?

Pista de explorador: mira hacia el suelo, cerca de las esquinas de los muros caídos.

Reto 2: el secreto de los árboles pegajosos

Tu misión: encontrar un pino antiguo que tenga una marca en su corteza con forma de “V” o un color diferente, señal de que de ahí se sacaba la resina.

El enigma: si tocas el tronco con mucho cuidado (sin pincharte), ¿consigues oler a pino o ver alguna gota brillante de resina seca?

Pista de explorador: busca en los pinos más grandes y viejos que rodean el camino principal antes de entrar al pueblo.

Reto 3: el silencio de la campana perdida

Tu misión: caminar hasta la antigua ermita del pueblo y mirar hacia lo alto de su fachada para encontrar el “hueco de la campana” (la espadaña).

El enigma: la campana ya no está, pero si te quedas en silencio durante diez segundos, ¿qué sonidos del bosque escuchas en su lugar? (¿El viento? ¿Un pájaro? ¿El río?). Escríbelos en tu cuaderno.

Pista de explorador: es el edificio más alto que verás en la explanada central, con paredes blancas que se resisten a caer.

Reto 4: el colegio sin pizarras

Tu misión: encontrar las ruinas de la antigua escuela rural (está muy cerca de la iglesia) y asomarte con cuidado por el hueco de una ventana, sin entrar, para imaginar dónde se sentaban los niños de tu edad hace muchos años.

El enigma: busca a tu alrededor tres objetos de la naturaleza (una piedra bonita, una piña de pino y una rama) con los que creas que jugaban los niños de este pueblo en el patio durante el recreo.

Pista de explorador: los patios de los colegios antiguos no tenían columpios; la imaginación era el mejor juguete.

Si los niños completan los cuatro retos y hacen una foto de cada uno (o los anotan en su cuaderno), habrán resuelto el enigma de Las Murtas. Como premio, puedes otorgarles el título de “Guardián de la Historia de Murcia” y prepararles una merienda especial de exploradores. Es un detalle sencillo, pero convierte la excursión en un recuerdo imborrable.

Consejos Finde Murcia para padres aventureros

Estos son los consejos prácticos que marcan la diferencia sobre el terreno. Los hemos ordenado por temas para que los puedas consultar rápido cuando estés planeando la excursión o cuando ya estés en el pueblo.

Seguridad ante todo: aunque el entorno es llano y el acceso es fácil, recuerda a los niños la regla número uno del buen explorador: las ruinas se miran y se fotografían, pero nunca se escalan por sus muros ni se entra en habitaciones con techos dañados. Un casco de protección para los más pequeños puede ser una buena idea si vais a caminar entre piedras.

Logística de “supervivencia”: al ser un lugar 100% deshabitado, no hay tiendas, fuentes operativas ni baños. Es obligatorio llevar mochilas cargadas con agua, almuerzo y alguna bolsa para recoger vuestros residuos. No dejes basura: el lugar merece conservarse tal y como está.

Cómo llegar: se accede desde la carretera que une Calasparra con las pedanías del norte de Moratalla, cerca de Tazona. El tramo final es un camino rural; aparca el coche con cuidado en las zonas habilitadas junto al inicio del sendero. Si vas con niños pequeños, una mochila de porteo es más práctica que el carrito, porque el terreno no es apto para ruedas.

Calzado y ropa: calzado cómodo y con agarre para caminar entre ruinas y por el sendero del río. En verano, ropa fresca y protección solar; en invierno, una capa de abrigo, porque Las Murtas está en zona de montaña y corre el aire. Una gorra y una botella de agua son imprescindibles.

Fotografías: Las Murtas es un lugar muy fotogénico, y los retos del diario de la expedición ofrecen muchas oportunidades para el recuerdo. La luz de la mañana es la mejor para las ruinas, y la del atardecer para el bosque de galería. Lleva la cámara cargada, porque los niños te van a pedir fotos en cada parada.

Dónde comer y dormir en Moratalla: recomendaciones de Finde Murcia

Después de una mañana de expedición, con los niños correteando entre ruinas y el estómago empezando a rugir, toca tomar decisiones. Y aquí, como en todo, conviene ir sobre seguro. En nuestro directorio de establecimientos de la Región de Murcia tenemos opciones verificadas para todos los gustos, y para esta zona del noroeste murciano estas son dos apuestas que no fallan.

Para comer: Casa Pernías

En el corazón de Moratalla, Casa Pernías es una apuesta segura para una comida familiar sin prisas. Su carta está diseñada para deleitar el paladar con lo mejor de la cocina local, utilizando ingredientes frescos y de temporada[reference:7]. Es el lugar perfecto para reponer fuerzas después de la excursión, con platos de cuchara y carnes que funcionan igual de bien para adultos que para niños. Conviene llamar y reservar, sobre todo si vais en fin de semana.

Para dormir: Casa Parada La Noguera

Si la idea es quedarte a dormir y exprimir la comarca con calma, la Casa Parada La Noguera es una opción muy práctica para familias y grupos. Dispone de capacidad para 8 personas y 3 dormitorios dobles, lo que la hace ideal para una escapada de fin de semana con niños o con amigos[reference:8]. Está en Moratalla, a poca distancia de Las Murtas, y su entorno invita a desconectar después de un día de aventura. Es una base cómoda para explorar el noroeste murciano sin renunciar a la tranquilidad.

Y si ninguna de estas dos encaja con lo que buscas, recuerda que en nuestro buscador de alojamientos tienes hoteles, casas rurales, campings y apartamentos en toda la Región. Y para comer, el directorio de Finde Murcia está lleno de opciones para todos los gustos y bolsillos.

Preguntas frecuentes sobre Las Murtas

¿Se puede visitar Las Murtas con niños?

Sí, es un destino muy recomendable para familias, siempre que se respeten las normas de seguridad. El entorno es llano y el acceso es fácil, pero las ruinas no deben escalarse ni tocarse. Con el “diario de la expedición” que te proponemos, los niños se convierten en exploradores y disfrutan mucho más de la visita.

¿Es peligroso caminar entre las ruinas?

No es peligroso si se respetan las normas básicas: no escalar muros, no entrar en habitaciones con techos dañados y no tocar las estructuras frágiles. Las ruinas están al aire libre y son accesibles, pero conviene llevar calzado con agarre y estar pendiente de los niños en todo momento.

¿Hay que reservar para visitar Las Murtas?

No, el acceso es libre y gratuito. No hay taquilla ni guías, así que la visita se hace por cuenta propia. Eso sí, conviene informarse antes sobre el estado del camino y llevar todo lo necesario, porque no hay servicios en el poblado.

¿Se puede llegar en coche hasta el pueblo?

Sí, se puede llegar en coche hasta las zonas de aparcamiento habilitadas junto al inicio del sendero. El tramo final es un camino rural, así que conviene conducir con precaución. Para el sendero del río y las ruinas, es necesario caminar.

¿Qué llevo para la excursión?

Agua, almuerzo, protección solar, gorra, calzado cómodo y una bolsa para recoger residuos. Si vas con niños, una libreta y un lápiz para el diario de la expedición, y una cámara para las fotos de los retos. No hay fuentes ni tiendas, así que todo lo que necesites debes llevarlo contigo.

Las Murtas, un pueblo fantasma que merece la pena visitar

Las Murtas no es un destino para todos los días, ni para todos los viajeros. Es un lugar para quien disfruta con lo auténtico, con lo que no está domesticado, con la sensación de estar pisando un terreno que todavía guarda secretos. Tiene un pueblo fantasma que se aferra a la memoria, una historia de fuego y abandono que sobrecoge y un entorno natural que invita a caminar sin prisa. Y tiene, sobre todo, la virtud de gustar a los niños: porque es un escenario de aventura sin artificios, y porque les permite ser exploradores de verdad durante unas horas.

Si te ha gustado esta expedición y quieres seguir descubriendo la Murcia más desconocida y misteriosa, no te pierdas nuestra selección de planes de monte con niños en Murcia, donde encontrarás más senderos, pozas y rincones escondidos para disfrutar en familia. Y si tienes un negocio en Moratalla o en cualquier otro pueblo de la Región, estaremos encantados de ayudarte a darlo a conocer.

¿Tu local o establecimiento no aparece en nuestra web?

Si tienes un bar, restaurante, hotel, casa rural, tienda, discoteca o cualquier otro negocio en la Región de Murcia, ¡queremos conocerte! Envíanos todos los detalles (fotos, descripción, servicios…) a través de nuestra página de contacto y lo añadiremos a nuestro directorio en un plazo de 24 a 48 horas. Totalmente gratis para ti.

Recuerda: aceptamos todo tipo de locales y establecimientos de la Región de Murcia. Tú nos dices los datos y nosotros le asignamos la categoría correspondiente.

Añadir mi local gratis
¡Chat en Directo!
Descubre el ambiente de los locales de Murcia en tiempo real y comparte tus planes.
Ver Semáforo y Chat 🚀